Jordi Oriola comparte cómo realizó sus documentales sobre refugiados

Jordi Oriola, director catalán de cine, presentó en Picurt los documentales “Fusells o pintades” y “At the Syrian border. Refugiados en el mundo es el tópico de ambas producciones audiovisuales: los problemas al reunir a familias separadas que huyeron de la guerra y la invasión marroquí a los saharauis del occidente. 

 

Texto: Karla Mariana Huerta
Foto: Carlos Peinado

¿Cuáles fueron tus motivaciones para realizar estas producciones?
Estos dos trabajos sobre Siria y el Sahara Occidental son sobre refugiados de guerras. El primero es una ficción sobre Siria y explicamos cómo una persona de ahí he venido para acá y cómo intenta traer a su familia. Es refugiado y huye de una guerra, le es muy difícil traer a su gente. Al final tiene que hacerlo de manera ilegal. Mucha gente de aquí se pregunta si debemos o no debemos recibir a los refugiados.

¿Por qué tratar el tema de los refugiados?
El término «refugiado» se aplica a alguien que tiene que huir de su país por alguna razón de índole política, por guerra, por una cuestión mayor, aunque también puede haber refugiados económicos que escapan de la situación de un país que parece no tener futuro y piensan que otra cosa podría estar mejor.

¿Cómo crees que debe ser la relación con los refugiados?
Creo que hay que recibirlos por solidaridad. Cuando hubo la Guerra Civil Española, mucha gente se fue a Francia y fueron recibidos como refugiados porque escapaban de aquí de una muerte segura. A veces la gente olvida elementos que hay. Las guerras no surgen solas, hay mucha geo-estrategia y mucha venta de armas.

Pasé un poco de miedo, tenía la mochila preparada con mi disco duro y el pasaporte. Incluso miré un sitio por donde escaparme.

¿Cuáles son las dificultades con las que te encontraste al filmar “At the Syrian border”?
El de la ficción de Siria es con actores. Yo quería filmar cómo se hace el tráfico de armas y los problemas que se dan en una frontera entre Siria y Turquía. Ir a filmarlo ahí era peligroso e imposible. Entonces fue una ficción con actores refugiados sirios en Barcelona que lo hicieron perfectamente. Fuimos al Parque Natural del Garraf donde encontramos una zona que se parece mucho a Turquía y Siria. Filmamos ahí con ametralladoras, con trajes de soldado y tal. Parecía que estábamos allá, pero lo filmamos acá.

 

¿Con “Fusells o pintades” fue igual?
En el documental del Sahara sí tuve problemas. Llegué a Marruecos y me metí en el Sahara occidental que está ocupado. No dejan entrar a periodistas con lo cual tuve que entrar escondido, con una capucha, de noche y saltando los siete puntos de control. Estuve tres semanas escondido en una casa, hacía las entrevistas dentro de una casa, la gente venía. Corría mucho riesgo de que corriera la voz y la policía me detuviera. Pasé un poco de miedo, tenía la mochila preparada con mi disco duro y el pasaporte. Incluso miré un sitio por donde escaparme.
Marruecos dice que todo está bien, que no hay vulneración de los derechos humanos, que no torturan a los saharauis ni los encarcelan y que viven perfectamente en una especia de autonomía. No es verdad porque entonces dejarían entrar a los defensores de los derechos humanos y a los periodistas, pero no lo hacen.

¿Cómo se dio tu acercamiento a Picurt?
Es algo muy raro porque Picurt es una muestra de cine de montaña. Este documental del Sahara occidental fue presentado en el festival de cine de San Sebastián. Ahí lo exhibí, vino Monse, la directora del festival y me dijo que quiere tratar el tema de los refugiados porque es muy importante. Aquí estamos, contentos de que se proyecte en la Seu d’Urgell.

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